¿Llego este año?” solo se responde con tres datos: la fecha prevista del examen (o ventana de convocatoria), el volumen real de materia que debes dominar y las horas semanales que vas a dedicar de verdad, no las que te gustaría tener. Si falta uno de esos datos, cualquier “sí” o “no” en redes es ruido.

1. Paso 1: ancla la fecha oficial

Busca en las bases o en la resolución que fija el calendario:

  • Día del primer ejercicio o ventana de pruebas.
  • Fases posteriores (segundo ejercicio, prácticas, idioma).

Si el examen es en noviembre y estamos en abril, no es lo mismo que si el examen es en junio y empiezas en octubre.

2. Paso 2: traduce el temario a “bloques semanales”

Divide el anexo en unidades (leyes o módulos) y estima horas por unidad según tu experiencia previa (no la de un desconocido en un foro).

Fórmula mental simple:

Semanas hasta el examen × horas de estudio profundo por semanapresupuesto total de horas.

Si el resultado es claramente inferior a lo que otros aprobados públicos describen para un proceso similar (con todas las cautelas), tu respuesta ya está encaminada: o subes horas, o alargas el objetivo a otra convocatoria.

3. ¿Qué procesos suelen ser más “compatibles” con plazos cortos?

No hay lista mágica, pero suele costar menos asimilación puramente mecánica (test con normativa acotada) que dominar supuestos largos más un bloque de legislación extensa. Aun así, la competencia puede ser brutal en procesos “cortos” de nombre: no confundas pocas páginas de anexo con poco nivel exigido.

4. Señales de que podría ser realista “este año”

  • Ya llevas meses con ritmo estable y solo falta afinar y simulacros.
  • El examen está suficientemente lejos para completar una pasada seria más repaso y modelos.
  • Puedes reservar franjas fijas sin sabotear tu salud ni tus obligaciones laborales clave.

5. Señales de que “este año” es una apuesta mala

  • Empiezas de cero con temario enorme y el examen está a la vuelta de la esquina.
  • Tu vida en los próximos meses incluye mudanza, nacimiento, oposición paralela o otra meta que compite por el mismo cerebro.
  • Necesitas nota casi perfecta por ratio de plazas y aún no has hecho simulacros completos bajo cronómetro.

6. Estrategia si el reloj aprieta pero no quieres rendirte

  1. Prioriza lo que más pesa en el baremo o en el tipo de prueba.
  2. Elimina actividades de estudio que solo “calman la ansiedad” (subrayar sin recordar).
  3. Plantea una convocatoria seria y, si no entra en cálculo, reapunta a la siguiente sin drama: no es fracaso personal, es calendario.

Aviso: cada proceso tiene su calendario y sus requisitos. Lee siempre el texto íntegro de la convocatoria que vayas a cursar.